Gema Crespo Psicóloga

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Comprender la ansiedad: un enfoque integrador

lunes, 01 septiembre 2025 by Gema Crespo

Comprender la ansiedad: un enfoque integrador

  1. Introducción

Es incómoda y desagradable, pero la realidad es que la ansiedad forma parte de la vida. Aparece cuando hay cambios, incertidumbre, decisiones difíciles o momentos que nos sacan de la zona de confort.

Podríamos decir que el problema comienza cuando ese estado de alerta se mantiene en el tiempo, se intensifica y empieza a afectar al descanso, al trabajo, a las relaciones y al bienestar general de la vida de la persona.

En este artículo vamos a plantear una explicación clara y práctica sobre qué es la ansiedad, por qué aparece, cómo se manifiesta y qué tratamientos funcionan desde la perspectiva psicológica.

  1. ¿Qué es la ansiedad?

Para comprender un poco mejor este tema me gustaría comenzar detallando qué es exactamente la ansiedad.

Desde el punto de vista psicológico y fisiológico, la ansiedad es una respuesta adaptativa del organismo ante una amenaza anticipada, una respuesta emocional e instintiva a un estímulo de nuestro ambiente.

A través de esta respuesta, el cuerpo se prepara para protegerse de un posible peligro, aunque ese peligro no siempre sea real o inmediato.

A nivel emocional se vive como nerviosismo, inquietud o sensación de amenaza, y a nivel físico pueden aparecer palpitaciones, sudoración, tensión muscular o dificultad para respirar entre otros síntomas, ya que la respuesta de ansiedad puede manifestarse de diversas formas y todas son igualmente válidas.





A nivel clasificatorio, algunos manuales dividen la ansiedad en dos tipos principales:

  • Ansiedad como estado: puntual, ligada a momentos concretos. Por ejemplo, aquí podríamos hablar de la ansiedad que tenemos antes de un examen, o de un momento vital importante para nosotros.
  • Ansiedad como rasgo: una tendencia más estable a responder con ansiedad a muchas situaciones. Aquí la ansiedad la entendemos más como un rasgo de la personalidad en el que la persona va a tener esta “tendencia” a funcionar de una forma más ansiosa en general en su vida.

Independientemente de esta clasificación, lo que nos queda claro que cuando esta respuesta deja de ser puntual y empieza a condicionar tu día a día, es el momento de prestarle atención.

  1. ¿Por qué aparece la ansiedad?

Considero importante esta pregunta puesto que en consulta una de las peticiones y deseos que suelo ver a menudo es el querer dejar de sentir ansiedad en general, y creo que es muy importante entender por qué esto no es realista e incluso de poder llegar a conseguirlo podría ser hasta peligroso para la vida de las personas.

La ansiedad como hemos comentado aparece ante la percepción real o imaginaria de peligro, amenaza, o en definitiva de algún estímulo que puede afectar al bienestar de la persona. Cuando evaluamos cada caso, solemos encontrar que no suele tener una única causa. Normalmente se construye a partir de varios factores, entre los que podemos destacar los siguientes:

  1. Factores biológicos

Influyen la genética, el sistema nervioso y ciertos desequilibrios en los mecanismos de regulación del estrés.

  1. Factores psicológicos

La forma de pensar es clave: anticipar constantemente lo peor, tener una autoexigencia muy alta, miedo a equivocarse o experiencias vitales dolorosas aumentan la vulnerabilidad.

  1. Factores sociales y contextuales

El ritmo de vida, la presión laboral, la incertidumbre económica, los conflictos familiares o la falta de apoyo emocional actúan muchas veces como detonantes.

  1. Tipos de trastornos de ansiedad

Dentro de los procesos de ansiedad yo distingo por un lado la ansiedad cotidiana o del día a día, y por otro lado tenemos los trastornos “oficiales” por así decirlo que se encuentran en los libros clasificatorios como en el DSM V. No toda ansiedad es un trastorno, pero cuando el malestar es persistente y limitante en un tipo de situaciones específico, podemos plantearnos estar ante un trastorno concreto de ansiedad, entre los que tenemos distintos cuadros clínicos:

  • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): preocupación constante, difícil de controlar. Aquí el estímulo desencadenante son las preocupaciones diarias y los famosos “y si…” que pueden resultar tan devastadores cuando todo lo que hacemos para que desaparezcan resulta infructífero.
  • Trastorno de pánico: crisis de miedo intenso con gran activación física. Aquí el desencadenante principal son nuestras sensaciones corporales. Es importante distinguirlo de la Hipocondría que es más el temor a una enfermedad que me cause muerte o dolor. El pánico puede cursar con o sin agorafobia, que es el temor a no poder escapar o recibir ayuda en una situación de emergencia.
  • Fobias específicas: miedo desproporcionado a un objeto o situación concreta. Aquí el estímulo desencadenante es variado, algunos habituales son el temor a conducir, el avión o el temor a ciertos animales, por destacar algunos.
  • Ansiedad social: miedo intenso al juicio o a la evaluación negativa por parte de los demás y al pensar que hemos hecho el ridículo.
  • TOC: El toc es un trastorno muy complejo donde encontramos los pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas como base de su funcionamiento.
  1. Cómo se manifiesta la ansiedad

A nivel general, podemos decir que la ansiedad suele expresarse en tres niveles:

  1. Síntomas físicos/emocionales:

Aquí por un lado hablaríamos de las manifestaciones físicas que podemos encontrar en la ansiedad como pueden ser palpitaciones, sudoración, temblores, opresión en el pecho, mareo, tensión muscular o taquicardias.

Y por otro lado también podemos incluir otro tipo de experiencias más de carácter experiencial o emocional como pudiera ser el insomnio, la falta de apetito, la necesidad de aislamiento, o la falta de motivación hacía actividades diarias.

  1. Síntomas cognitivos:

Cuando hablamos del área cognitiva estamos hablando de los pensamientos. Preocupaciones constantes, pensamientos catastrofistas, dificultad para concentrarse. Aquí podemos destacar la anticipación, que es la tendencia de la persona con ansiedad para adelantar consecuencias y crear escenarios en su mente que no han tenido lugar todavía en la realidad.

  1. Síntomas conductuales o motores:

En este punto nos referimos a las estrategias de gestión que lleva a cabo la persona a través del comportamiento. Evitación, distracción, comprobación, enfrentamiento parcial o conductas de control/seguridad son algunos ejemplos de ello. Cuando llevamos a cabo estas conductas la persona está tratando de que la ansiedad o bien no aparezca o que se vaya lo más rápido posible.

  1. Consecuencias cuando la ansiedad se mantiene en el tiempo

El experimentar ansiedad como sabemos sobradamente es una experiencia tremendamente angustiosa y que puede resultar muy incapacitante si no desarrollamos estrategias saludables para su manejo. En los casos cuando se cronifica, la ansiedad puede:

  • Afectar al trabajo y a los estudios.
  • Dificultar la vida social y las relaciones.
  • Provocar insomnio, fatiga, problemas digestivos y dolor corporal.
  • Convivir con depresión, baja autoestima o bloqueo emocional.
  • Reforzar la evitación y el aislamiento.

 

La tendencia de la ansiedad si no se maneja es a la de ir afectando cada vez a nuestra vida, generalizándose a diferentes situaciones y actuando como una prisión silenciosa en la que nuestra libertad cada vez se ve más mermada.

 

 

  1. Prevención y factores protectores

Aunque no todo se puede controlar, podemos decir que hay algunos factores que pueden ayudarnos a prevenir y a tratar más positivamente la ansiedad. sí se puede reducir el impacto:

  • Aprender a identificar emociones.
  • Dormir mejor, comer bien y moverse, cualquier tipo de actividad física.
  • Rodearse de personas que aporten seguridad, tener una red de apoyo social.
  • Pedir ayuda profesional antes de que todo pese demasiado.
  1. Tratamiento de la ansiedad
  2. Terapia psicológica

Hoy en día sabemos que la Terapia Cognitivo-Conductual es una de las más utilizadas y eficaces. Nos ayuda a:

  • Identificar pensamientos que alimentan la ansiedad.
  • Regular la activación fisiológica.
  • Afrontar miedos de forma progresiva.
  • Recuperar seguridad y autonomía.

Aunque la TCC está ampliamente validad a nivel empírico, también encontramos que otros enfoques como la terapia de aceptación y compromiso o el abordaje integrador también son altamente eficaces según cada persona. Además, también contamos con herramientas como el Mindfulness, cuyo enfoque ha demostrado ser tremendamente valioso y enriquecedor para manejar el malestar emocional tanto cuando hablamos de ansiedad como de otro tipo de alteraciones psicológicas.

  1. Tratamiento farmacológico

Cuando la ansiedad está tan desbordada que la persona no es capaz de llevar a cabo una vida estable, en algunos casos puede ser necesario recurrir a la medicación como apoyo inicial para poder estabilizarla y que pueda trabajar enfoques más profundos. Al hablar de medicación nos referimos siempre bajo supervisión médica y combinado con trabajo psicológico sería lo que más eficacia ha demostrado.

 

  1. Fármacos + terapia:

Este equilibro ha demostrado tener gran validación a nivel de resultados, entendiendo cada elemento que lo forma adecuadamente para poder distinguir de forma clara su función y papel dentro del proceso.

A lo largo de mi experiencia me he encontrado con personas que, tras varios años en tratamiento farmacológico, al retirarlo han vuelto a experimentar ansiedad y a recaer en la situación que justamente los llevó a comenzar con los medicamentos, por lo que considero de suma importancia aportar el apoyo de carácter psicológico que estas dificultades requieren para que no se produzcan estas situaciones.

  1. Conclusión

Como conclusión principal me gustaría destacar que la ansiedad es una respuesta natural del organismo y es necesario entenderla desde esta perspectiva, pero es totalmente comprensible que cuando se desregula puede volverse muy limitante y angustiosa.

Un proceso de terapia psicológica puede ayudarte a comprenderla, dejar de luchar contra ella y aprender a gestionarla de forma adecuada para que deje de ser esa gran enemiga que queremos que desaparezca de nuestras vidas.

En definitiva, el objetivo es aprender a vivir con más perspectiva, calma, equilibrio y seguridad, entendiendo mejor nuestras emociones y a nosotros mismos para poder estar en nuestra vida con mayor sentido.

¿Te gustaría trabajar tu ansiedad en terapia?

Si al leer este artículo sientes que te ha resonado, quizá ha llegado el momento de pedir ayuda profesional.

Trabajar la ansiedad en un espacio seguro, con acompañamiento profesional, permite recuperar el control y la tranquilidad.

Estaré encantada de acompañarte en este proceso.

 

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La verdadera transformación comienza cuando permitimos mirar en nuestro interior.

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